Autor
La Casa de las IVIS
Descarga en ebook
Regresar a: www.ruben.com.mx


Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
 

Capítulo 5

…¿que son veinte años?…nada.

Manuel no puede dormir esa noche, tiene la imagen fija en su mente del sobre delante suyo, resuenan las palabras de don Lupe: “contiene un papel con el mes y el año en que te vas a morir…”.

Se ve la escena en el restaurante: Llega Rebeca saludando:
―¿Cómo te fue…?―, Manuel le contó, ―oye, eso está de lo mas wie, ¿cómo crees?, le cuentas algo a  alguien que no vas a ver en tu vida real, te acuerdas de todo, tienes un sobre en que está la fecha en que te vas a morir… y no solamente eso, sino que es un grupo de ¿alguien´s?, bromea, incluso podrías decir la verdad…., ¿qué mas da?―,
―Hija mía, no se en que momento de tu vida te entraron esas ideas, pero te va a costar mucho ser feliz, es mas, ni siquiera te vas a dar cuenta con tantas burbujas en la cabeza…―,
―A ver, ―sigue Rebeca―, la casa, para efectos prácticos no existe, tus amigos tampoco, no existe tampoco el tiempo que transcurre, oye, que maravilla, ¿no podrá ser que te vayas a vivir allá y así nunca mueres?, ¿no será algo así el cielo?, o el nirvana o lo que quieras…―,
―Pues lo he pensado no te creas, podría ser un sueño, pero es tan real y tan detallado, que, como tu dices, para efectos prácticos es lo mismo si es real o no, después de todo, no sabemos si somos reales―,
―Imagino, luego existo―, dijo riendo Rebe…,
―Hija mía…, en el fondo eres buena, pero en el fondo―. La cámara enfoca a Manuel mostrando un gesto inquisitivo, ―Ay papá, es que las buenas me caen tan gordas, la verdad prefiero ser mala, como Mae West, si pudiera lo sería, pero no puedo, en fin, aunque tengo mis cosas, no te creas que soy tan mala, respondiendo al gesto de Manuel…―.
―¿Y tu marido?―,  
―Anda inventando cosas, ya lo conoces, ahora está en que se va a meter a la política, ya no sabe ni que hacer….―.
―Oye, ¿en tu club no admiten mujeres?, cambiando deliberadamente el tema―,
―Pues ahora que lo preguntas, no lo se, yo creo que no, puesto que no hay ninguna, ni muestras de que haya habido…―,
―Que lástima, me cae que yo sí le entraría, eso se está poniendo bueno, por supuesto yo sí abriría mi sobre, de una vez, imagínate como dejaría mis tarjetas de crédito para cuando me fuera a morir, hasta el tope…―.
 ― Otra vez, ¿y tu marido?, sólo piensas en tí―, 
―Tienes razón, también llenaría las tarjetas de mi marido…―, dijo sonriendo. Manuel también sonrió moviendo la cabeza  y dijo en voz alta, como dirigiéndose a sí mismo,  ―en fin, que le vamos a hacer….―.
―Lupita, ¿qué pendientes hay?, llámele a la contadora y al ingeniero de sistemas…, ¿no hay nada para la tarde?, no, no voy a estar―.
Se mete a internet, viajes astrales, y otras cosas por el estilo. Le llama a su hija, ―oye, ¿que vas a hacer en la tarde?―,
―Tengo que llevar a mi hijo a natación, pero lo puede llevar Samuel, ¿qué necesitas?―,
―Nada, ¿no tienes ganas de pasear por Tlaque?―,  ―Papá, te está fallando ya muy feo ¿eh?, en fin, no te puedo decir que no, ¿paso por ti a la oficina?,  a las tres está bien, por ahí comemos…―.
―Voy a abrir el sobre, no puedo estar tranquilo, no puedo dejar de pensar en eso, has de cuenta, saber que te vas a morir… no importa si es en un  año o treinta, eso es lo de menos, el hecho de que esté ahí, en un papel, una fecha determinada, la que sea, me saca tremendamente de onda, ¿qué voy a hacer?, si hubiera sabido ni me meto―, ―Muy tarde―,
―Pues sí, la verdad, te soy sincero, pensé que no me iba a morir, o no se que pensaba,  ahora todo lo veo distinto, veo a todos como velas que se están consumiendo, yo contaba con que  viviríamos para siempre, bueno, por lo menos tanto que no se notara, es que imagínate, que sean veinte años, bastante normal, ¿qué son veinte años?..., nada, podría vender todo y dedicarme a pasear, ¿ya para que trabajo?―,  
―¿Quién me lo va a agradecer?―, 
―Hey hey hey, yo mera, tu hija, tú no sabes la de tiendas que no conozco, yo todavía ocupo de muchas cosas―(1),
―A tu mamá no le interesa, ―continúa Manuel―, ahora, si tu hijo sale músico, ¿qué hago con un nieto músico?, y en todo caso, mi preocupación pasa a ser ¿a quién le dejo todo?, no se me hace vida andarme preocupando por algo tan superficial como : ¿a quién le dejo mis cosas?, por una parte que bueno que me pasó esto―.

_______________________________________________________________

(1) En Jalisco se emplea el verbo ocupar como sinónimo de necesitar, usar.