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Popularmente conocido como El Pueblito, es una parte del municipio de Corregidora, Qro. en México. Como ha sucedido frecuentemente, ha sido absorbido por la mancha urbana de la ciudad de Querétaro. En un predio, que, como muchos otros en El Pueblito, es una huerta con árboles frutales tradicionales de la región como el aguacate y la granada suelo pasar innumerables ratos de ocio, en uno de esos tiempos robados a la televisión, me quedé observando la puesta de sol, una puesta de sol.
En ese entonces tenía frescos los conocimientos de un curso en la UNAM del doctor Loske llamado “Como construir un reloj de sol”, como me pasa muy seguido, no logré el objetivo perseguido por el curso, aunque aprendí otras varias cosas relacionadas con el tema y sobre todo, me dejó la espinita.
El techo de mi cochera tiene una fisura que permite que pase el sol, formando una línea sobre la pared, una pared que da hacia el sur, por lo que la rayita siempre, o casi siempre, se proyecta sobre la mencionada pared, y en una de tantas caminatas ociosas, me esperé a que la raya estuviera perfectamente vertical y la marqué, eran las trece horas con cuarenta y cinco minutos. Tanta diferencia sobre el medio día civil se debe a que, por una parte ese día caía dentro del horario de verano, por lo que aumentaba una hora, y los otros cuarenta y cinco minutos son por causa de la longitud puntual del lugar.
Tuve mas momentos de ocio, y fui añadiendo marcas a la pared, luego quise saber desde antes la hora en que iba a ser el medio día solar, por lo que me metí a la red y después un rato de búsqueda encontré una página http://aa.usno.navy.mil/ , en donde se pueden obtener la altura y azimuth de la luna y del sol en cualquier día, dando las coordenadas del lugar, entre paréntesis, las del Pueblito son: Oeste 100grados, 33 minutos, 21 segundos. Norte 20grados, 33 minutos, 21 segundos. Cortesía de mi amigo Ernesto G. de Alba, que con su juguete GPS me hizo favor de darme el dato exacto de la ubicación de la granja. Aparte de decirme que estaba a 1850 mts de altura.
Una de las apreciaciones básicas, que han sido observadas
por todas las
civilizaciones, es que el sol se pone cada vez más al sur,
en tanto se
acerca al solsticio de invierno (21 de diciembre) y que
luego se va poniendo
cada vez más al norte hasta llegar al solsticio de verano
(21 de junio),
esto lo puedo observar desde mi azotea que mira a la pirámide
coincidiendo
con que el sol se pone exactamente arriba de la pirámide en
el solsticio de
invierno, aquí muestro varios atardeceres.
En esas lucubraciones estaba cuando veía ponerse el sol desde la azotea de el almacén de la granja , ahora convertida en imprenta (www.bananaprint.com valga la publicidad), se acercaba el veintiuno de marzo y viendo que la pared de la bodega corría de oriente a poniente casi con exactitud se me ocurrió lo que a cualquier investigador primitivo: hacer un agujero.
Si hacía un agujero en la pared que da al poniente, pegado a la pared sur, y todo transcurría de acuerdo a lo que decía la teoría, en el equinoccio deberían de correr los rayos del sol paralelos a la pared. Entonces se me ocurrió otra idea muy lógica, hacer otro agujero, si calculaba bien la hora con la información de la página web, entonces, haría que los rayos de luz pasaran exactamente por el agujerito y se fueran a proyectar hasta la puerta del cuarto contiguo. Procedí con entusiasmo a hacer los agujeros correspondientes y a esperar con el maestro albañil (Jimmy) el día veintiuno del 2002 a que el sol pasara por donde tenía que pasar, como estaba conciente de que algo podía salir mal, como efectivamente pasó pues resulta que la pared no estaba orientada exactamente, Jimmy, ayudado por un pedazo de cartón y unas tijeras hizo el modelo en el lugar de la pared adecuado y después de medio día de trabajo, quedaron listos los agujeros para la prueba en el siguiente equinoccio. La prueba en sí dio resultado, pues, aunque estaba nublado parcialmente, la intensidad de la luz nos indicaba que estábamos bien, fue hasta el veintiuno de marzo del año siguiente cuando, ya con la presencia de amigos invitados al suceso, vimos que el sol pasaba por donde debía de pasar. El equinoccio pasado, el del 2005 fue también un éxito, éxito en cuanto a que el sol brilló en todo su esplendor durante toda la tarde.
Cabe decir que el momento calculado es a las dieciocho treinta horas.
El sol no pasa exactamente por el agujerito todos los años, eso depende de que tan lejos esté ese año del bisiesto. Cada año que pasa, se aleja un poco y en el año bisiesto vuelve a regresar.
Ya encarrerados, en un cuarto del segundo nivel que tiene una pared que también da hacia el poniente, hice ¡otro agujero!, tomé las medidas respectivas, y en el lugar donde daba el sol puse un mosaico que había comprado para ese efecto.
En el mismo cuarto por donde pasan los rayos de sol, puse ¡otros agujeros!, esta vez en el techo, en memoria de la primera rayita de la cochera. Todavía estoy en el proceso de poner marcas en la pared para completar el reloj de sol, pero cabe decir que se ven curiosas, hay algunas personas que creen que se ven estéticas estas cuatro líneas.
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